El sindicato
remitirá, en un primer movimiento, cartas a la ministra de Sanidad,
consejeros y eurodiputados para que impidan que prospere una iniciativa que
perjudicaría tanto a médicos como a ciudadanos El Comité Ejecutivo de la
Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), reunido esta semana en
Madrid, ha expresado su total rechazo a la reciente propuesta de la Comisión
Europea de limitar el cómputo laboral de las guardias médicas, en virtud
de la cual, y de llevarse a efecto, los facultativos estarían obligados a
trabajar hasta 65 horas a la semana.
La directiva del principal
sindicato de los médicos cree que en ello han intervenido de alguna manera
‘lobbys’ o grupos de presión relacionados con las estructuras
gerenciales de los sistemas públicos de salud, por lo que juzga conveniente
contrarrestar esta acción mediante contactos con políticos en los que se
ponga de relieve lo injusto de tal pretensión. En tal sentido, y en un
primer movimiento, se ha aprobado remitir cartas a la ministra de Sanidad,
consejeros autonómicos y eurodiputados.
Como se recordará, Bruselas
propuso el pasado 22 de septiembre modificar las actuales directivas
europeas sobre jornada laboral para añadir una nueva categoría de tiempo
de guardia, que se sumaría a las actuales de tiempo de ‘trabajo’ y de
‘descanso’. El nuevo concepto es el de guardias ‘inactivas’, que
incluye los periodos durante los que el trabajador tiene que estar
disponible en el lugar de trabajo pero sin ejercer sus funciones, y que
dejarían de considerarse como tiempo laboral a no ser que un Estado miembro
decida lo contrario.
Tal como ha venido sosteniendo
la CESM desde que se tuvo conocimiento de la iniciativa de Bruselas, un
planteamiento así resulta increíble y sólo se entiende desde la
“desesperación” de algunos países ante el esfuerzo de adaptación que
implica el cumplimiento de las directivas ahora en vigor (la primera, la
93/104, fue aprobada en 1993), en la que se establece un período máximo
laboral de 48 horas semanales, guardias incluidas, al objeto de preservar la
“salud y seguridad” de los profesionales y resto de los trabajadores.
En esta directiva se daba
también un margen de 7 años para que cada nación miembro de la UE
introdujera en sus respectivos ámbitos los cambios necesarios, antes de
trasponerla a sus legislaciones, pero ese tiempo de transición pasó y en
países como España, que habían hecho poco o nada por adaptarse a la nueva
norma, surgió la tentación de cambiar las reglas de juego, que es en lo
que parece que estamos ahora”, comenta al respecto el secretario general
de CESM, doctor Carlos Amaya, quien pone de pone de relieve también que si
la iniciativa de Bruselas llega a llevarse a la práctica perjudicaría
tanto a los médicos como a los propios pacientes, “ya que hay sobradas
pruebas de que el agotamiento de los profesionales incide directamente sobre
la calidad de la asistencia prestada”.
Actitud concertada
La oposición de la CESM forma
parte de una actitud concertada que se hará visible en toda la Unión
Europa tras la reunión que los principales sindicatos europeos han
mantenido este fin de semana en Estrasburgo. La Federación Europea de Médicos
Asalariados (FEMS), que es como se denomina esta unión supranacional de
organizaciones profesionales, presionará también a nivel institucional
para evitar que la polémica propuesta siga adelante.
sábado, 16 de octubre de 2004.
Publicado por:
CESM