El comité ejecutivo de CESM constata una creciente y justificada conflictividad en el sector


Urgencias, MIR y los profesionales catalanes son la punta de lanza del descontento de los facultativos

El Comité Ejecutivo de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), reunido hoy en Madrid, ha constatado la creciente conflictividad que vive hoy el sector, y que tiene como puntas de lanza en este momento a los facultativos de Urgencias, los médicos internos residentes y el conjunto de los profesionales catalanes, que iniciarán una huelga de tres días el próximo día 28 de marzo.

Además, las tensiones son también manifiestas en comunidades autónomas como Castilla y León, Castilla-La Mancha o Asturias, en este caso motivadas por el retraso en las negociaciones para la puesta en marcha de una carrera profesional, que ya ha empezado a implantarse con moderada aceptación en otras partes de España.

Los fundamentos del descontento de los facultativos españoles hay que buscarlos en el exceso de carga de trabajo --debida principalmente a que las plantillas no han aumentado ni mucho menos al mismo ritmo que el fuerte incremento de la población en los últimos años- y el escaso reconocimiento de su labor, que, entre otros efectos, se concreta en unos salarios hasta tres veces inferiores a los que perciben sus colegas del Reino Unido, Francia, Bélgica o Alemania. Incluso en Portugal, las retribuciones son considerablemente superiores, razón que explica el que este país sea hoy uno de los destinos favoritos de los aproximadamente mil médicos españoles que cada año deciden irse a trabajar fuera.

Pero, además de este malestar de fondo, no faltan otros motivos suplementarios de descontento. Y algunos son de la suficiente entidad como para que se valore recurrir al recurso extremo de protesta, que es la huelga.

URGENCIAS

En esta situación están los médicos de Urgencias, que debaten en estos momentos la posibilidad de convocar huelga para exigir la creación de su especialidad.

Al respecto, el comité ejecutivo de CESM ha manifestado su apoyo a esta reivindicación, toda vez que el sindicato entiende que está justificada por el objetivo final de garantizar al máximo la calidad en la atención que reciben los pacientes que acuden a estos servicios de choque de la sanidad pública.

MEDICOS RESIDENTES

En cuanto a los médicos internos residentes (MIR), que ya han comenzado las protestas en Canarias y el próximo día 7 de abril celebrarán una asamblea en Bilbao con vistas a generalizar el conflicto en todo el país, su problema es que no consiguen arrancar al Ministerio de Sanidad una norma legal que regule su actividad y que actúe de barrera frente a los abusos de que se son víctimas. Tales abusos son muy claros: jornadas semanales de ochenta o más horas, un salario de unos 800 euros al mes, guardias nocturnas a 7 euros la hora… El Ministerio les ha prometido aprobar un Estatuto con rango de real decreto, pero éste se está demorando demasiado y, lo que es más importante, no da cumplimiento a lo que los alrededor de 18.000 residentes españoles desean. En concreto, el proyecto de real decreto actual no limita convenientemente los horarios, pasa de largo por la cuestión retributiva, no potencia la figura del tutor (el médico senior que supervisa y en cierto modo se responsabiliza de la actividad asistencial del MIR)y tampoco incluye otros aspectos formativos y de investigación.

CATALUÑA

Por último, el tercer frente conflictivo tiene hoy como protagonista al sindicato Metges de Catalunya (MC-CESM), que ha convocado tres jornadas de huelga para los días 28,29 y 30 de marzo con el fin de exigir soluciones a problemas como el déficit de profesionales, la mala gestión del Departament de Salut, la falta de planificación de los recursos humanos y las consecuencias negativas que ello conlleva (presión asistencial, jornadas maratonianas, sobreexplotación del médico, movilidad funcional y geográfica obligatoria para cubrir la falta de médicos, etc)

El sindicato catalán reclama además: un convenio laboral propio para el personal médico que reconozca la especificidad y la responsabilidad del facultativo; una jornada semanal que no supere las 48 horas a la semana (guardias incluidas); programación del trabajo respetuosa con la ‘Ley de conciliación de la vida laboral y familiar’ y con la directiva europea sobre salud laboral`; formación continuada de calidad a cargo de la empresa y en horario laboral; movilidad laboral y geográfica voluntaria, incentivada y acotada en el tiempo, y una carrera profesional universal, equitativa, consolidable, homologable y acreditada.-

Publicado por: CESM