El personal MIR ante posibles movilizaciones

 


Los MIR consideran «vergonzoso» que el Ministerio quiera imponerles jornadas semanales de hasta 79,5 horas y privarles del derecho de huelga. Planean movilizaciones con el apoyo de los sindicatos mayoritarios y de los estudiantes de Medicina

«El texto del Estatuto del Residente me parece vergonzoso. No mejora nuestra situación en nada». Así definía ayer el borrador del decreto que regulará la relación laboral del personal médico en formación Belén Alonso, presidenta de la Asociación Española de Médicos Internos Residentes (Aemir). A su juicio, el texto, que adelantó ayer LA RAZÓN, no cumple las expectativas de gran parte de los 18.500 MIR que trabajan en los hospitales españoles. Algunos de los aspectos que trata, en concreto, son especialmente «bochornosos». Por ello, los residentes se reunirán en las próximas semanas para evaluar actuaciones conjuntas a las que, además, se unirían los estudiantes de Medicina. De momento, no descartan una huelga, que precisamente es uno de los derechos que, a su juicio, quedan recortados en el borrador del Estatuto del Residente.
   Alonso criticó especialmente la jornada laboral contemplada por el borrador: 37,5 horas más hasta siete guardias de 24 horas al mes, que permitiría que un residente trabajara hasta 79,5 horas a la semana. «Se amparan en la formación, y es cierto que las guardias son necesarias, pero nosotros proponíamos un máximo de una a la semana», explica.
   Descanso tras las guardias. El asunto de la jornada se vuelve más grave, a su juicio, porque el futuro Estatuto no garantiza el derecho a descansar después de las guardias. «Le ponen la coletilla de que se librarán salvo en casos de especial interés formativo o por problemas organizativos. No se pueden poner tantos peros», afirma.
   Comparte esta misma opinión Cheryl Terés, presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina. Este colectivo se ha posicionado junto a los MIR en sus reivindicaciones de una norma que será la que condicione sus futuros contratos como facultativos en formación. «Igual que los MIR, creemos que las carencias en este texto son sustanciales. Si continúan con la coletilla de las guardias, al final nunca se librarán», señala Terés.
   Otro de los aspectos de borrador que ultima Sanidad que más ha disgustado a los residentes es el que se refiere a la huelga. El texto afirma que «ejercer el derecho de huelga» es uno de los motivos de suspensión del contrato de los MIR. Este punto fue calificado de «increíble» y «anticonstitucional» por los residentes y los estudiantes de Medicina. «Si a todos los efectos somos trabajadores, ¿por qué no podemos ir a la huelga? Se amparan en la formación, pero tenemos horas más que suficientes de formación. Lo que pasa es que somos un colectivo muy numeroso y quieren atarnos para que no creemos problemas», dice Alonso.
   «Quieren ponernos delante un caramelito, que es la subida salarial, para que así estemos callados», añade. Pero, en su opinión, el hecho de que la regulación de las retribuciones, que aumentarían alrededor de un 18 por ciento de forma gradual en tres años, esté contemplada en el borrador no garantiza que se vaya a llevar a cabo. Porque, aunque la decisión la tome Sanidad, «el dinero tiene que salir de las comunidades autónomas y, algunas, como Madrid, que cuenta con el 25 por ciento de los residentes de toda España, pueden tener bastantes dificultades para acometer la subida tal y como está contemplada», explica.
   Por eso, Alonso afirma que no se van a conformar, «porque este tema se cierra y no se sabe cuándo se volverá a abrir», dejando lagunas en aspectos como la formación. Sobre este punto, la presidenta de los estudiantes cree que el borrador lo toca «muy por encima».
   Alonso reconoce, sin embargo, que el Estatuto supone un avance en muchos aspectos «porque antes no había nada». De hecho, el propio borrador indica que «la relación de trabajo de los residentes ha carecido en España de regulación específica» desde 1971, cuando se creó la figura del MIR. Entre los aspectos favorables señala la atención a la violencia de género y a las posibilidades de reducción de jornada de las residentes embarazadas, aunque las considera «anecdóticas».
   La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), la central mayoritaria entre los facultativos, apoya las reivindicaciones de los MIR. Tanto es así que su secretario general, Carlos Amaya, confirmó ayer que no firmará para apoyar el borrador, tal y como está, en la reunión que mantendrán mañana el Ministerio de Sanidad y los sindicatos. «Siempre hemos vinculado el Estatuto del Residente a la formación, y ese tema no se contempla. Además, la jornada de 79,5 horas reafirma a los MIR en la idea de que son mano de obra barata», afirma.
   Acuerdo sin un solo médico. Los representantes de CESM ya mostraron su desacuerdo con este borrador en la reunión celebrada en el Ministerio de Sanidad el pasado viernes. De hecho, los miembros de este sindicato (el propio Amaya y Joaquín Pérez Argüelles) se ausentaron del encuentro por desavenencias con Sanidad. La marcha de ambos dejó a la mesa que pactó el texto -en la que ya desde el principio no participaba ningún residente- sin un solo médico.
   Como consecuencia, el texto de lo que será el futuro estatuto del médico en formación fue debatido por una matrona (María José Alende, de Comisiones Obreras); dos enfermeros (Pilar Navarro, de UGT y Rafael V. Reig, de Satse) y un técnico administrativo (Xoan Cons Pintos, del sindicato CIG).
   

Rosa Serrano

Diario La Razón